Notas de un viajero - Descripción del Perú, Tucumán Río de la Plata y Chile – por Reginaldo de Lizárraga
(Manuscrito inédito del siglo XVI al siglo XVII, publicado en el 2002)
El buen Reginaldo fue un dominico nacido en 1539 o 1540. Sus crónicas permanecieron inéditas hasta este siglo. Estas abordan la descripción de los territorios visitados por el dominico que le dan título a la obra.
El Perú es un reino largo y angosto que comienza desde el puerto, o por mejor decir, playa llamado Manta, y por otro nombre Puerto Viejo . Pues sí, desde allí comenzaba el virreinato. El hoy Portoviejo en Ecuador, recibió a Francisco Pizarro en su tercer y definitivo viaje al Perú en 1531, y fue el primer lugar colonizado en tierra peruana (hoy ecuatoriana), de ahí, el nombre.
A continuación de Lizárraga describe la punta de Santa Helena (Santa Elena en Ecuador, reciente provincia independizada de Guayas), y el pueblo de Santiago de Guayaquil (el puerto más importante del norte peruano en ese entonces). Desde ya se advierte en el relato la vinculación económica-mercantil de Guayaquil con Quito, lo que a la postre le costó al Perú perder este importante puerto.
Luego el autor se explaya en lo que hoy es Tumbez, y así de paseo por toda la costa peruana. Se detiene mucho en Lima holgándose con la descripción de iglesias, conventos y demás, en especial lo perteneciente a su orden dominica.
Luego de seguir bajando hasta Arequipa, Arica y llegar a Copiapó (en centro-norte de Chile) que es “el primer repartimiento del reino de Chile”.
En el capítulo LXIX salta de regreso a Quito y lo describe como lo que era en esa época, una dependencia del Virreinato del Perú, a pesar que jurídicamente tenía audiencia propia.
Luego sigue en lo que es hoy Ecuador, describiendo los repartimientos del virreinato peruano: Quijos, Riobamba, Tumibamba (Cuenca). Respecto a Tumibamba, menciona que los incas en sus luchas de conquista sufrieron una fuerte resistencia del pueblo Cañar. Vencidos los cañaris, aquellos a quienes se les perdonó la vida fueron enviados como colonos a Jauja, en la sierra central del Perú. Los cañaris lograron vencer a Huayna Cápac en la primera embestida inca, e incluso lo hicieron prisionero para después dejarlo ir. El Inca regresó y esta vez aplicó la política de tierra arrasada. El pueblo Cañar desapareció de este lugar.
Prosigue el relato describiendo la ciudad de Loja, Cajamarca y la sierra norte del Perú, hasta lo que hoy es Bolivia (y que era del virreynato peruano): Copacavana(sic), Desaguadero, La Paz, La Plata (hoy Sucre), Potosí.
Prosigue su relato indicando cómo llegó a Tucumán y Salta (actual Argentina), mencionando que el territorio de esta última es falda de la “cordillera grande de este reino del Perú”.
Deja notar el autor, la influencia de Santiago de Chile sobre Tucumán y Mendoza, ciudades que pertenecieron y/o fueron fundadas por españoles avencidados en aquella. No obstante, la importancia del Perú y con mayor razón de Los Reyes (como llama el autor a Lima, la metrópoli controladora de todas estas regiones en Sudamérica) absorbía cualquier influencia, formando un núcleo desde el cual se distribuía poder e influencia, y acaparaba incluso los productos extraídos de la zona sur del continente.En el capítulo LXXIV menciona a Coquimbo como la primera ciudad del reino de Chile, ya que las actuales provincias norteñas de este país, estaban bajo el control directo de Los Reyes. Chile en sí, estaba bajo el control indirecto de Los Reyes. Cierra el libro con una descripción de los indios chilenos, quienes al parecer vivían en una etapa de barbarie extrema.
El buen Reginaldo fue un dominico nacido en 1539 o 1540. Sus crónicas permanecieron inéditas hasta este siglo. Estas abordan la descripción de los territorios visitados por el dominico que le dan título a la obra.
El Perú es un reino largo y angosto que comienza desde el puerto, o por mejor decir, playa llamado Manta, y por otro nombre Puerto Viejo . Pues sí, desde allí comenzaba el virreinato. El hoy Portoviejo en Ecuador, recibió a Francisco Pizarro en su tercer y definitivo viaje al Perú en 1531, y fue el primer lugar colonizado en tierra peruana (hoy ecuatoriana), de ahí, el nombre.A continuación de Lizárraga describe la punta de Santa Helena (Santa Elena en Ecuador, reciente provincia independizada de Guayas), y el pueblo de Santiago de Guayaquil (el puerto más importante del norte peruano en ese entonces). Desde ya se advierte en el relato la vinculación económica-mercantil de Guayaquil con Quito, lo que a la postre le costó al Perú perder este importante puerto.
Luego el autor se explaya en lo que hoy es Tumbez, y así de paseo por toda la costa peruana. Se detiene mucho en Lima holgándose con la descripción de iglesias, conventos y demás, en especial lo perteneciente a su orden dominica.
Luego de seguir bajando hasta Arequipa, Arica y llegar a Copiapó (en centro-norte de Chile) que es “el primer repartimiento del reino de Chile”.
En el capítulo LXIX salta de regreso a Quito y lo describe como lo que era en esa época, una dependencia del Virreinato del Perú, a pesar que jurídicamente tenía audiencia propia.
Luego sigue en lo que es hoy Ecuador, describiendo los repartimientos del virreinato peruano: Quijos, Riobamba, Tumibamba (Cuenca). Respecto a Tumibamba, menciona que los incas en sus luchas de conquista sufrieron una fuerte resistencia del pueblo Cañar. Vencidos los cañaris, aquellos a quienes se les perdonó la vida fueron enviados como colonos a Jauja, en la sierra central del Perú. Los cañaris lograron vencer a Huayna Cápac en la primera embestida inca, e incluso lo hicieron prisionero para después dejarlo ir. El Inca regresó y esta vez aplicó la política de tierra arrasada. El pueblo Cañar desapareció de este lugar.
Prosigue el relato describiendo la ciudad de Loja, Cajamarca y la sierra norte del Perú, hasta lo que hoy es Bolivia (y que era del virreynato peruano): Copacavana(sic), Desaguadero, La Paz, La Plata (hoy Sucre), Potosí.
Prosigue su relato indicando cómo llegó a Tucumán y Salta (actual Argentina), mencionando que el territorio de esta última es falda de la “cordillera grande de este reino del Perú”.Deja notar el autor, la influencia de Santiago de Chile sobre Tucumán y Mendoza, ciudades que pertenecieron y/o fueron fundadas por españoles avencidados en aquella. No obstante, la importancia del Perú y con mayor razón de Los Reyes (como llama el autor a Lima, la metrópoli controladora de todas estas regiones en Sudamérica) absorbía cualquier influencia, formando un núcleo desde el cual se distribuía poder e influencia, y acaparaba incluso los productos extraídos de la zona sur del continente.En el capítulo LXXIV menciona a Coquimbo como la primera ciudad del reino de Chile, ya que las actuales provincias norteñas de este país, estaban bajo el control directo de Los Reyes. Chile en sí, estaba bajo el control indirecto de Los Reyes. Cierra el libro con una descripción de los indios chilenos, quienes al parecer vivían en una etapa de barbarie extrema.







0 Comments:
Publicar un comentario en la entrada
<< Home