¿A Dónde Van Las Mujeres Bellas?
He visto muchas mujeres que al ser muy bellas, construyen su mundo exclusivamente en torno a tal cualidad.
Se acostumbran a la genuflexión cortesana masculina. A la inseguridad y/o pleitesía de sus compañeras de género. A ser el centro de atención de cuanta reunión ornan con su presencia.
La atención de los auditorios gira en torno a ellas, alimentando este fantasioso mundo donde reinan en forma absoluta y despótica.
Pero, ¿Qué sucede cuando ese don temporal es rasgado por el paso del tiempo? ¿Qué ocurre cuando las caras bonitas se tornan rostros venerables, pero estéticamente intrascendentes?
Algunas optarán por esconderse. Por ocultar sus rostros, como si su desaparición pueda asegurar una posteridad de belleza inclaudicable, augusta vencedora del tiempo.
Otras, adoptan un aire condescendiente y bonachón, y se integran con sonrisa bondadosa y contrita en la sociedad, despojadas ya de corona y cetro. Interesándose de pronto por la suerte de quienes hubieran ignorado cruelmente en sus tiempos de regia vigencia.
Si estas féminas eligieron parejas que fueron atraídas exclusivamente por su belleza, una vez que aquella inicia su crepúsculo, estarán expuestas a que los galanes giren en otra dirección en búsqueda de delicias más tiernas.
Las que fueron inteligentes, y en lugar de regocijarse y disfrutar pasivamente los efectos de su belleza, la usaron (de un modo u otro) para conseguir sus objetivos, probablemente tengan un retiro más cercano a sus planes trazados.
Se acostumbran a la genuflexión cortesana masculina. A la inseguridad y/o pleitesía de sus compañeras de género. A ser el centro de atención de cuanta reunión ornan con su presencia.La atención de los auditorios gira en torno a ellas, alimentando este fantasioso mundo donde reinan en forma absoluta y despótica.
Pero, ¿Qué sucede cuando ese don temporal es rasgado por el paso del tiempo? ¿Qué ocurre cuando las caras bonitas se tornan rostros venerables, pero estéticamente intrascendentes?
Algunas optarán por esconderse. Por ocultar sus rostros, como si su desaparición pueda asegurar una posteridad de belleza inclaudicable, augusta vencedora del tiempo.

Otras, adoptan un aire condescendiente y bonachón, y se integran con sonrisa bondadosa y contrita en la sociedad, despojadas ya de corona y cetro. Interesándose de pronto por la suerte de quienes hubieran ignorado cruelmente en sus tiempos de regia vigencia.
Si estas féminas eligieron parejas que fueron atraídas exclusivamente por su belleza, una vez que aquella inicia su crepúsculo, estarán expuestas a que los galanes giren en otra dirección en búsqueda de delicias más tiernas.
Las que fueron inteligentes, y en lugar de regocijarse y disfrutar pasivamente los efectos de su belleza, la usaron (de un modo u otro) para conseguir sus objetivos, probablemente tengan un retiro más cercano a sus planes trazados.








