Encuentra A Dios
Hay veces en que estás transido de miedo, dolor, pena o cualquier sentimiento que te encoje haciéndote sentir un insecto. Un refugio para soportar esas pruebas, es murmurar Dios me ama y todas esas cosas que nos llegan en los mails de tontos bien intencionados. Pero si eres agnóstico por reflexión, ¿cómo reemplazar a ese Dios?
No obstante, “Dios existe”. Es decir, la idea de Dios existe en nuestras mentes bajo cualquier otro nombre. Dios son los buenos amigos que te dan consejos y esperan verte bien, sin cálculos, ni envidias. Dios es tu madre que te ama sin condiciones y anhela tus triunfos, aún a costa de su pellejo. Dios es también tu esposa que sólo quiere ser importante para ti y pasar el resto de sus días a tu lado. O tus hijos que a veces sólo recuerdan que son tus hijos cuando te ven en peligro, y entonces sientes la potencia de su cariño. Algunas veces (a propósito del posteo anterior), Dios también es la(el) amante que sabiendo que no es la única, que debe compartirte con otra(o), baja la cabeza y sufre en silencio, para gozar tiernamente junto a ti espacios y tiempos robados. Dios es la Tierra que nos cobija como perro a sus pulgas, sin quejarse, permitiendo que obremos a nuestro antojo, pero sacudiéndose de vez en cuando para recordar quien manda. También el sol es Dios. Ese viejo y caliente astro que adoraban nuestros antepasados y que nos da la vida.El único Dios que me deja dudas, es aquél arrogante super-hombre, mirando y juzgando, que condiciona tu comportamiento a un premio o castigo.
No obstante, “Dios existe”. Es decir, la idea de Dios existe en nuestras mentes bajo cualquier otro nombre. Dios son los buenos amigos que te dan consejos y esperan verte bien, sin cálculos, ni envidias. Dios es tu madre que te ama sin condiciones y anhela tus triunfos, aún a costa de su pellejo. Dios es también tu esposa que sólo quiere ser importante para ti y pasar el resto de sus días a tu lado. O tus hijos que a veces sólo recuerdan que son tus hijos cuando te ven en peligro, y entonces sientes la potencia de su cariño. Algunas veces (a propósito del posteo anterior), Dios también es la(el) amante que sabiendo que no es la única, que debe compartirte con otra(o), baja la cabeza y sufre en silencio, para gozar tiernamente junto a ti espacios y tiempos robados. Dios es la Tierra que nos cobija como perro a sus pulgas, sin quejarse, permitiendo que obremos a nuestro antojo, pero sacudiéndose de vez en cuando para recordar quien manda. También el sol es Dios. Ese viejo y caliente astro que adoraban nuestros antepasados y que nos da la vida.El único Dios que me deja dudas, es aquél arrogante super-hombre, mirando y juzgando, que condiciona tu comportamiento a un premio o castigo.








