lunes, abril 20, 2009

HELLO, MR. FOE (Ojo, Spoiler)

Mr. Foe, es una interesante película escocesa del 2007 (David Mackenzie), que además cuenta con un excelente soundtrack, en el que destaca Franz Ferdinand con el tema Hallam Foe Dandelion Blow.
La historia trata de un muchacho llamado Hallam Foe (Jaime Bell), quien está obsesionado con su madre muerta; y culpa de dicha muerte a su madrastra, quien cree, la envenenó.
El chico, que para estar bastante crecidito espía al mundo desde su casa del árbol, parte pronto del castillo paterno (sí, vive en un castillo), cuando luego de haber encarado a la madrastra, termina copulando con ésta en el cuarto arbóreo.
Ya en Edimburgo, Hallam divisa a una chica (Sophia Myles), que le recuerda fuertemente a su finada madre y la sigue hasta el hotel donde trabaja.
Habiendo conseguido trabajo como lavaplatos en el mismo hotel, Hallam se dedica a espiar a Kate (la referida chica), tanto desde una torre del hotel, desde el cual se divisan las ventanas del departamento de la chica; como desde el propio techo del edificio de la chica, obteniendo un primer plano inigualable.
Y en una de esas sesiones de espionaje está, cuando ve entrar al departamento a un ejecutivo del hotel (tipo casado), quien sin saberlo, le brinda al mirón un simpático espectáculo cogiéndose a la chica de sus sueños.
Cierta tarde en que Hallam se dirige a su atalaya es descubierto por el ejecutivo, quien al percatarse de a quien espía el muchacho, lo despide. Al regresar a casa ese día, el ejecutivo se topa en su sala con Hallam, quien está jugando con su hijo en compañía de su esposa, la que le comenta lo gentil que es el joven que trabaja en su empresa.
Chantajeado por el chico, al ejecutivo no le queda otra opción que reponerlo, pero con el consiguiente odio a muerte.
Una noche el ejecutivo se dirige al observatorio de Hallam, y a través de los prismáticos del muchacho, lo observa a este bien sentado en el techo, espiando a la chica.
Pocos minutos después, el tipo irrumpe en el departamento de la chica y la penetra salvajemente por toda la casa. En plena orgía de sexo salvaje, el ejecutivo alza la cara hacia la ventana con una sonrisa triunfal y su mirada se encuentra con la de Hallam, quien sale huyendo (escena bastante perturbadora por cierto).
Más tarde Hallam y la chica salen juntos, y terminan encamados en el mismo hotel. Como consecuencia de eso, la chica decide romper con el ejecutivo. El tipo no queriendo renunciar a los dulces placeres que la muchacha le depara, trata de forzarla pero es interrumpido por el ubicuo Hallam quien desde el techo se descuelga por la ventana para salvarla, pero perdiéndose a la vez.
En fin, luego de algunas vicisitudes adicionales, Hallam viaja a su castillo para ponerse en paz con la madrastra (lo que logra luego de casi asesinarla), y al regresar a Edimburgo, se encuentra con que Kate está… mmm, ocupada.

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jueves, abril 02, 2009

PLAN ESTRATEGICO PARA ROBARSE UNA MUJER DECENTE

Las fotos que adornan esta web, son de la esposa de un bribonzuelo que conozco.
Ese matrimonio es una cosa rara, la chica es una persona super decente, hermosa (va al gimnasio hace años, así que mantiene una figura bastante deseable), increíblemente noble, desinteresada y muy dulce. Tiene una magia que me trastorna y me hace desear estar con ella, como nunca lo hizo nadie.
El esposo es la medalla opuesta. Si bien ha conseguido recursos para que la pareja viva tranquilamente, es un tipo que suele perder el norte, confundirse con facilidad y desviarse del buen rumbo. No la valora, y pienso que hace rato olvidó las razones por las que se casó con ella. No cuida el tremendo mujerón que tiene en casa.
Por alguna razón no determinada, la chica no lo ha abandonado, sino que sigue casada con el patán.
Pues bien, he decidido robársela (así como me robé estas fotos, gracias a mi leal pen-drive).
Sí, basta ya de cálculos y remilgos. Voy a sustraerle la esposa al estúpido ese que no la valora.
El problema es, ¿cómo? Se trata de una chica muy decente, y difícilmente va a enredarse en un tema extramarital.
Mi plan es acercarme a ella de a pocos. Vivimos bastante cerca desde hace unos años. Nos conocemos, de hecho, soy “amigo” de su esposo, así que no habrá problema para entablar conversaciones más seguido.
¿Qué decirle a una chica así?, la sinceridad es vital, pero debe ser suministrada en dosis razonables. Tampoco se trata de decirle, “empaca, te llevo a mi casa”. Seguro que me tira un escopetazo.
Menos hablar de lo guapa que está, se pondría a la defensiva y me dejaría con el adjetivo en la boca.
He pensado en mostrarme como una persona interesada en tener una amiga como ella. Su generosidad le hará creer que busco su amistad desinteresadamente.
Cuando ella piense que es mi confidente, trataré de elevarle la autoestima (es seguro que el imbécil de su pareja le debe haber hecho mucho daño). Para hacerlo, le plantearé que ella debe respetarse, quererse, no dejarse maltratar, hacer valer sus derechos. Que es una persona importante y maravillosa, no menos que nadie. Que no debe permitir que la menosprecien. De ese modo irá viendo al sujeto como lo que es: un insecto rastrero. Cuando mis palabras hayan calado, iré ponderando sus múltiples cualidades, dejando para el final su belleza, sobre la cual hablaré cuando perciba que me ve con otros ojos.
Y entonces, ¡zas!, el gran final. Le diré que quiero vivir con ella, que quiero que sea mi mujer, mi compañera para el resto de la eternidad. Que quiero mantenerla como a una princesa, inmaculada, venerada. Que quiero envejecer a su lado, gozando cada segundo de su existencia. Y que incluso, cuando hayamos muerto, que nuestros hijos nos incineren y depositen nuestras cenizas, unas sobre las otras, en la misma urna, la cual debe ser enterrada profundamente, donde podamos seguir solos, mientras lentamente nos fundimos con el planeta, y quien sabe, siglos más tarde seamos ambos parte de un mismo árbol, de una misma roca.
Será mi última jugada. Si no acepta, se habrá ganado un triste final al lado de ese infeliz.

No hay un frío cálculo en mi plan. Todas las palabras son sentidas y reales. Todas las emociones y pensamientos obedecen a lo que siento por ella. Simplemente los he estructurado para que su aparición ordenada me permitan concretar un anhelo.
Sé que esta noche al volver a casa, pasaré por donde vive. Me quedaré un rato agazapado en la oscuridad, esperando que su figura se asome por una ventana. Si la veo, musitaré, espérame, que voy por ti.